Agosto 2014

 

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Decreto

 

Asunto: Introducción del Catecismo «Señor mío y Dios mío» en la pastoral de la

Iniciación Cristiana de la Arquidiócesis de Monterrey en México

 

 

A TODA LA IGLESIA QUE PEREGRINA EN MONTERREY: ¡PAZ Y BIEN!

Queridos hermanos y hermanas:

"Los obispos son los catequistas por excelencia y los primeros responsables de la catequesis" (CT 63b); siendo, entonces la catequesis una de las tareas básicas de su ministerio (cfr. CT 12a). De ahí que sea una de sus obligaciones fundamentales asumir "la alta dirección de la catequesis." (CT 63c) Así lo preceptúa la ley de la Iglesia: "Siguiendo las prescripciones de la Sede Apostólica, corresponde al Obispo diocesano dictar normas sobre la catequesis y procurar que se disponga de instrumentos adecuados para la misma, incluso editando un catecismo, si parece oportuno; así como fomentar y coordinar las iniciativas catequísticas" (CIC can 775,1).

De acuerdo con este espíritu, el propósito del presente Decreto es ejercer esta responsabilidad. Me respalda el caminar de esta querida Iglesia de Monterrey, desde la realización del primer Sínodo donde se recordaba, que dentro de otras limitaciones, la catequesis aún no es comprendida como un proceso integral y permanente que abarque las distintas edades y etapas en el camino de la vida cristiana y, por lo mismo, se le identifica, principalmente, como el momento de preparación pre-sacramental para los niños que van a hacer la primera comunión. (Sínodo 2001)

Este nuevo impulso catequético es consecuencia del Concilio Vaticano II, que alienta a los Pastores a "buscar siempre el modo más apropiado de comunicar la doctrina a los hombres de nuestra época, porque una cosa es el depósito mismo de la fe, o sea sus verdades, y otra es el modo de formularlas, conservando el mismo sentido y el mismo significado" (GS 62b). San Juan Pablo II por su parte, en los inicios de su ministerio, dirigió un llamado en la Catechesi tradendae: "Emprendan, con paciencia, pero también con firme resolución, el imponente trabajo a realizar de acuerdo con la Sede Apostólica, para lograr catecismos fieles a los contenidos esenciales de la Revelación, y puestos al día en lo que se refiere al método, capaces de educar en una fe robusta a las generaciones cristianas de los tiempos nuevos" (CT 50).
Todos estos aspectos han sido tenidos en cuenta en la elaboración del nuevo catecismo "Señor mío y Dios mío". Con él, se nos brinda un instrumento valiosísimo para una transmisión de la fe realmente significativa a sus destinatarios que se preparan para recibir algún sacramento.

Este catecismo es un instrumento que ha de integrarse en el conjunto de elementos y de acciones que constituyen el acto catequético. Ofrecer la Palabra de Dios, evocar la experiencia humana, cristiana y eclesial, celebrar la fe, favorecer el testimonio coherente de la misma en la conducta diaria, son los aspectos de un rico y denso proceso que no puede quedar reducido a la presentación del mensaje cristiano. Por ello, el catecismo no agota todos los elementos que forman parte del acto catequético. De hecho, un buen catecismo puede ser anulado en muchos de sus valores si es usado con una deficiente pedagogía de la fe. La Sagrada Escritura y el Catecismo de la Iglesia Católica son los documentos doctrinales de base en el proceso de catequización. Sin embargo, siendo ambos los instrumentos primordiales, no son los únicos: se requieren otros instrumentos de trabajo más inmediatos (cfr. DGC 132), entre ellos el testimonio y las habilidades del catequista, el método de transmisión, la relación que se establece entre catequista y catequizando, el respeto al ritmo interior de recepción por parte de éste, el clima de amor y de fe en la comunicación, el compromiso activo de la comunidad cristiana, etc.

Siguiendo la inspiración del acontecimiento de Aparecida, he querido tomar el modelo del itinerario de formación de discípulos misioneros, iluminándolo con el proceso catecumenal, donde la entrega de signos fortalece y compromete el caminar de los catequizandos. Con este itinerario, se ofrece una catequesis familiar, donde los papás se vean involucrados en la formación cristiana de sus hijos, así mismo, deseamos crear una cultura vocacional, para que desde la infancia se conozcan las formas de realización humana en una vocación particular.

La pedagogía que se sigue en cada ENCUENTRO (sesión), es a través de la Palabra de Dios, con la metodología de la Lectio Divina, donde el culmen es la oración y se aterriza en una actividad práctica.

Ante la realidad que estamos viviendo "Por consiguiente, se vuelve necesaria una educación que enseñe a pensar críticamente y que ofrezca un camino de maduración en valores" (EG n. 64). Junto con esta base antropológica y ética, la educación cristiana debe ser una educación que anuncia a Jesucristo; que introduce en la liturgia y cuida la belleza; que plantea la moral desde la luz y el bien, y que, centrada en la Palabra de Dios, acompaña personalmente a la maduración personal y de fe. (EG 160-175)

Todo el proceso esta dividido en pre-iniciación cristiana, iniciación y post-iniciación cristiana, está pensado en la forma escolar, para adaptar los tiempos, tanto en las comunidades parroquiales como en las escuelas de inspiración cristiana.

Este año comenzamos con el primer libro de iniciación cristiana, porque desde este año la formación para recibir los sacramentos es de 3 años. Seguiremos con la secuencia que tenemos: Bautismo y Confesión, en el primer año (kerigmático), Confirmación, en el segundo año y Primera Comunión, en el tercero.

Se pide a los Párrocos, Directores de escuelas católicas y Catequistas que este Catecismo llegue a manos de los niños, de manera que, junto con la Sagrada Escritura, sea considerado como el auténtico y principal libro de la fe para esta edad. Con respecto al uso de materiales complementarios, se ha de procurar que esté garantizada su solidez doctrinal y pedagógica.

Siguen vigentes en nuestra Diócesis el proceso anterior, 1 y 2 del Tesoro de mi fe católica, en tanto no sean sustituidos de forma completa por el Catecismo de Monterrey: "Señor Mío y Dios Mío".

Encomendando al Señor los frutos pastorales de estas disposiciones, y después de manifestar la gratitud de la Diócesis y del Obispo a todos los fieles implicados en la Catequesis, Papás, Catequistas y Sacerdotes, a todos les envío mi saludo fraterno y cordial y mi bendición.

21 de agosto 2014
Fiesta de San Pio X
Patrono de los Catequistas

 


 

+ Mons. Rogelio Cabrera López
Arzobispo de Monterrey

Pbro. Fernando Torres Fuentes
Secretario Canciller

Fuente: Arquidiócesis de Monterrey