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Espiritualidad Salesiana

 

Nuestro colegio está confiado al cuidado y la misión de Las Hijas de María Auxiliadora, quienes forman parte de la gran Familia Salesiana. Ellas actualizan en la historia, de múltiples maneras, el espíritu y la misión que San Juan Bosco inició en favor de la juventud.


Don Bosco fue el corazón de un amplio movimiento de personas que, con creatividad y entrega, trabajan en la educación y formación de los jóvenes. Además de fundar la Sociedad de San Francisco de Sales (Salesianos de Don Bosco), dio origen al Instituto de las Hijas de María Auxiliadora y a la Asociación de Cooperadores Salesianos.


Hoy, la Familia Salesiana está integrada por 22 grupos oficialmente reconocidos, que reúnen a más de 402,500 miembros en todo el mundo. Cada uno de ellos comparte el mismo espíritu, pero con una vocación particular, prolongando la misión que Don Bosco comenzó: acompañar, educar y evangelizar a los jóvenes, especialmente a los más necesitados.


El carisma salesiano sigue vivo y fecundo. Actualmente, 26 nuevos grupos han solicitado formar parte de esta gran familia, signo de que el legado de Don Bosco continúa inspirando a personas de buena voluntad en todos los rincones del planeta.


En nuestro colegio, las Hijas de María Auxiliadora hacen presente este espíritu con alegría, cercanía y compromiso, asegurando que cada estudiante viva la experiencia de ser acompañado, valorado y amado, tal como Don Bosco soñó.

 

La familia Salesiana cuenta con el inmenso regalo de Dios de varios santos y beatos, que han vivido como verdaderos discípulos del Señor, y en los cuales la iglesia nos propone un ejemplo a seguir.

Santidad

 

El sistema pedagógico de San Juan Bosco, aplicado desde sus orígenes por los Salesianos y las Hijas de María Auxiliadora, ha dado frutos sorprendentes durante más de 150 años. Gracias a él se han formado héroes y santos, así como hombres y mujeres que, aunque permanecieron desconocidos, fueron extraordinarios en lo ordinario de su vida cotidiana.


La santidad, en la visión salesiana, no es obra exclusiva del esfuerzo humano, sino participación gratuita en la santidad de Dios. Es ante todo una gracia y un don, antes que un objetivo de programas o proyectos.


Este camino educativo y espiritual introduce a toda la persona —mente, corazón, manos y pies— en la esfera misteriosa de la pureza, la bondad, la gratuidad, la misericordia y el amor de Jesús. Así, cada joven es acompañado para descubrir que la verdadera plenitud de la vida se encuentra en la amistad con Cristo y en el servicio alegre a los demás.

LAURA VICUÑA
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